Ayudo a empresarios que tienen buenos negocios… pero demasiado desorden.

Llevo 30 años viviendo lo mismo que viven mis clientes hoy: crecer rápido, apagar fuegos, tomar decisiones complejas, equivocarme caro y volver a levantar mis empresas una y otra vez.
Durante 23 años fui empresario en sectores como telecomunicaciones, software, retail e inmobiliaria.
Tenía varias empresas, casi 40 empleados y la sensación ( muy peligrosa ) de que lo sabía todo. Crecíamos, sí. Pero crecíamos sin orden, a lo loco, tomando decisiones rápidas y con poca cabeza.
El resultado fue este: cerré dos empresas, vendí (mal vendí mejor dicho) otras dos y asumí más de 500.000 € de deuda (que tardé casi 5 años en pagar).
Ese golpe me hizo dejar de ser un empresario yogurín.
Me di cuenta de lo pardillo que era (hoy creo que sigo siendo pardillo, pero menos. El oficio este nunca deja de aprenderse).
Ahí entendí algo que nadie te enseña:
Y no echaba esas 2-3 horas porque trabajara menos, sino porque el negocio estaba mejor organizado.
En 2019 vendí mi última empresa con un acuerdo sólido y bien cerrado.
Y en 2020 tomé otra decisión importante:
Hoy acompaño a empresarios que quieren ordenar su negocio, tomar mejores decisiones y dirigir con cabeza, sin dejarse la vida en el intento.

Liderazgo, foco y decisiones claras.
Márgenes, liquidez y números gordos.
Dónde está el dinero hoy y dónde podría estar mañana.
Roles claros, compromiso y gente remando contigo.
Vender con método, sin urgencias ni apreturas.
Prioridades claras y rumbo definido.
12–18 meses para ejecutar sin fuegos artificiales.
Cuando se ordenan, pasan cosas: menos ruido en la cabeza, más control, mejores decisiones... y algo más de tranquilidad.