Trabajo con empresarios que ya han construido algo serio.
Tienen clientes.
Tienen equipo.
Tienen facturación.
Tienen años de esfuerzo detrás.
Pero demasiadas cosas siguen pasando por ellos.
Por su cabeza.
Por su teléfono.
Por su presencia diaria.
Y claro.
Así no se dirige una empresa que queremos que sea más rentable, competitiva y duradera.
Así se sobrevive dentro de ella.
Con mi método de los 7 cajones, en mis mentorías básicamente hacemos 3 cosas:
Nos hacemos novios: diagnostico contigo y con tu equipo cómo de ordenados estáis tú y tu empresa. Aquí nos conocemos bien. Vemos lo que hay que ordenar y hacemos un plan para hacerlo.
Nos casamos un tiempo: juntos definimos la estrategia a futuro (eso que tenemos que hacer ahora para crear el futuro que hemos elegido crear) y luego te acompaño para hacer lo que haya que hacer para sacar tu mejor versión para asegurar el futuro de tu negocio, hacerlo más rentable y competitivo, sin que tengas que estar en toda la operativa del día a día.
Quedamos como amigos: después de trabajar con mis clientes, me agradecen (y les agradezco) haberme conocido. Suelen llamarme para volver a trabajar juntos. Cuando entras en el corazón y en la cocina de una empresa, te sientes ya alguien de la casa para siempre.
COSAS IMPORTANTES:
Los diagnósticos suelen durar entre 8 y 12 semanas. A veces menos si la empresa no es muy grande y el negocio no es complejo.
Casados y ordenando los cajones, solemos estar entre 6 y 24 meses, depende. Cada 6 meses hablamos por si decidimos divorciarnos amistosamente antes de tiempo.
Mi trabajo no es ordenarte la empresa, es ayudarte a que tú y tu equipo la ordenéis desde dentro. Si no se hace así, no funciona.
No hay garantías de resultados. Sal corriendo cuando te digan lo contrario.
Las empresas se ordenan de arriba a abajo: primero se ordena al amo/s del cortijo y luego todo lo demás.
No creo en los pelotazos. Creo en hacer las cosas bien: saber dónde estás, conocer tu mercado, conocer tus limitaciones, imaginar el futuro, definir la estrategia, rodearte de gente con talento y trabajar, trabajar y seguir trabajando.
No me gusta trabajar con empresarios que solo piensan en la rentabilidad y el dinero. Como no te sientas comprometido con tu equipo, mejor no me llames.
Cuando la gente me conoce personalmente genero más confianza que cuando escribo. Así que si quieres trabajar conmigo (necesitas confiar en mi) mejor hablamos.
Para enseñar a torear lo mejor es haber sido torero. Ojo a quien contratas para que te ayude a organizar tu cortijo.
Nadie aprender a nadar desde la tumbona. Si trabajas conmigo te hablaré claro, sin anestesia: tendrás que tomar decisiones que te costará tomar, tendrás que desaprender cómo haces algunas cosas y sobre todo tendrás que esforzarte por conocerte y conocer mucho mejor a los que te rodean.
No conozco muchas empresas ordenadas por empresarios que son un caos en su vida privada.
La línea que separa tu vida y tu empresa no se ve. Los domingos por la tarde estás pensando en qué le contarás el martes a ese cliente que no sabes cómo tranquilizar. Los miércoles a las 12 estás organizando la próxima escapada con tu familia
Bueno, que me enrollo.
Que si quieres que hablemos rellena el formulario haciendo CLIC abajo y me cuentas en qué punto estás.
Lo leo.
Si veo que puede ayudarte, buscamos un hueco para hablar.
Si veo que no soy la persona adecuada, también te lo diré.